Los detalles del altar del septenario extraordinario a Nuestra Señora de los Dolores

Veinticinco años después, el fastuoso altar de quinario de la Hermandad de la Vera Cruz de Alcalá del Río, ha vuelto a convertirse en el mejor trono para Nuestra Señora de los Dolores con ocasión de los cultos solemnes de carácter extraordinario consagrados en su honor conmemorativos de una efeméride fundacional. Así, y al igual que ocurriese en 1995 con motivo de nuestro L Aniversario, la querida hermandad alcalareña ha tenido la generosidad de ceder sus espléndidas gradas y espectacular dosel plateado, obras de Fernando Marmolejo de la década de los cincuenta, para el montaje de tan hermoso altar efímero para la Santísima Virgen en nuestro LXXV Aniversario. El altar se completa con ciento treinta luces, gracias a otros tantos candeleros procedentes tanto de su paso procesional como de una bella candelería cedida por nuestra querida Hermandad de La Paz, así como por la antigua peana de salida de nuestra Sagrada Titular, obra de Viuda de Villarreal, y diversas jarras de su paso con el exorno floral, obras también del citado taller.

En lo que respecta al atavío de la Santísima Virgen de los Dolores, luce para la ocasión la saya bordada de terciopelo burdeos que fuera realizada y donada en 1995 por N.H. Francisco Carrera Iglesias con motivo del L Aniversario fundacional, el manto de camarín bordado sobre terciopelo carmesí en 2002 con el que nuestra bendita Titular fue coronada canónicamente, obra también de N.H. Francisco Carrera, y un hermoso tocado de tul de oro con cuentas de cristal de Swarovski que le fuera donado por N.H. Francisco Carrera Iglesias con motivo de la coronación canónica.

Sobre las sienes de Nuestra Madre de los Dolores, la actual corona de salida, con la que fue coronada canónicamente el 15 de septiembre de 2002, obra realizada en oro por el taller de los hermanos Delgado López, la cual lleva engarzada la cruz pectoral que, sufragada por cuestación popular entre los vecinos del barrio, fue realizada en 1988 en oro y platino con esmeraldas y zafiros por el prestigioso joyero sevillano Ignacio Muñoz Ramos. Asimismo, en la parte frontal del canasto lleva igualmente engarzado un hermoso broche de oro con brillantes y esmeraldas, regalo de los vecinos de la antigua calle Illescas, y a ambos lados del mismo dos pendientes con rubíes, donación de nuestra hermana Carmen Ramírez (q.e.p.d.).

En su bendito pecho, como símbolo por antonomasia de su advocación, el corazón traspasado por los siete puñales, una obra de 1990, de oro de ley con zafiros, rubíes, platino y brillantes que, fruto de una cuestación popular organizada entre los vecinos y devotos, une a su notable valor artístico el hecho de ser la última gran joya realizada antes de su fallecimiento por el citado Ignacio Muñoz Ramos (Joyería Ignacio); también luce igualmente la cruz pectoral que le donara en nuestra parroquia el Cardenal Fray Carlos Amigo el 21 de marzo de 2014, en el XXV Aniversario de nuestra primera estación de penitencia, una pieza que le había entregado S.S. el Papa Francisco recibida por él como regalo de S.S. Benedicto XVI; y el broche que le fuera donado por un grupo de devotos en septiembre de 2018, de plata de ley, chapado en oro y con perlas cultivadas, inspirado en los bordados del palio y realizado íntegramente de forma artesanal en los talleres de la joyería “La Victoria” de Coria del Río. Asimismo, la Santísima Virgen luce en su bendita mano un valioso rosario de cuentas de carey engarzadas en oro, rematado con cruz de oro de estilo colonial, de autoría anónima y datado a principios del s. XIX, donación de la familia de hermanos Escalona Parrilla.

A continuación, recuperamos para la memoria de todos nuestros hermanos la fotografía del citado altar efímero que se montó en nuestra anterior iglesia parroquial en septiembre de 1995, procedente de nuestro Archivo corporativo.