Aquel Martes Santo de 1994…

2. Martes Santo de 1994 (Hdad. El Cerro)

Uno de los titulares de la prensa sevillana para aquel Martes Santo de 1994, ilustrado con una fotografía del paso del Santísimo Cristo del Desamparo y Abandono en su rápida búsqueda de refugio hacia la S.I. Catedral

Tal día como hoy, 29 de marzo, hace veinticinco años, fue el Martes Santo de 1994. Un especial Martes Santo que dejó en la memoria de nuestra Cofradía un agridulce recuerdo… Por primera vez, tuvimos a afrontar en la calle un sorpresivo encuentro con la lluvia, siempre desagradable, cuando apenas llegábamos al casco histórico por la calle San Fernando. Era el año en el que estrenamos los bordados interiores del techo del palio de Nuestra Señora de los Dolores, obra de N.H. Francisco Carrera Iglesias, con la gloria de la Virgen de la Antigua pintada al óleo por Juan Antonio Rodríguez (q.e.p.d.) -sobre tabla dorada realizada por Francisco Maya y enmarcada en orla de plata de los Hermanos Delgado López- que el periodista Fernando Carrasco (q.e.p.d.) destacaba en las páginas de ABC afirmando que “ha sido la del Cerro la que ha recuperado una advocación que, hasta ahora, ninguna Hermandad había sacado”. También fue el año del estreno de la peana de la Santísima Virgen, una magnífica obra de orfebrería de los Hermanos Delgado López que venía a sustituir en el paso a la de Vda. de Villarreal que se había utilizado hasta entonces. Asimismo, nuestra Cofradía se vio honrada al contar en su cortejo con una representación de la Ilustre, Humilde y Fervorosa Hermandad y Cofradía de Nazarenos de la Flagelación de Nuestro Padre Jesús de la Bondad y María Santísima del Consuelo, de Ciudad Real, que agradecía de esta hermosa forma el asesoramiento prestado en la formación de la cuadrilla de costaleros de su Sagrada Titular.

3. Martes Santo de 1994 (Hdad. El Cerro)

Las páginas de ABC reflejaron con estas imágenes los momentos de la salida de nuestra Cofradía en 1994 destacando el «esfuerzo y fervor de un barrio con su cofradía»

Si bien la salida se había desarrollado con toda normalidad, una llovizna sorprendió al Santísimo Cristo del Desamparo y Abandono cuando se encontraba junto al Hotel Alfonso XIII lo que hizo que alcanzara con la mayor rapidez posible la Puerta de San Miguel a través de la avenida de la Constitución, dejando todo el cortejo de hermanos nazarenos entre la calle San Gregorio y la plaza del Triunfo; por su parte, y ante las dudas que planteaba la evolución meteorológica, algunos tramos de nazarenos de la Santísima Virgen llegaron a entrar en la Lonja de la Real Fábrica de Tabacos aunque, no siendo finalmente necesario que se refugiaran en el histórico edificio, volvieron a salir a la calle San Fernando ya que el paso de Nuestra Señora de los Dolores, tras unos instantes de duda, continuó hasta la SI Catedral al no empeorar la situación en esos momentos.

La crónica que el periodista Antonio Morente hacía de este Martes Santo en El Correo de Andalucía reflejaba todos estos momentos afirmando que “El Cerro volvió a dar ejemplo con su saber procesionar” y diciendo que era un día“para olvidar pronto, y eso que empezó bien. Teníamos que el Cerro salía para verse prácticamente engullido por su gente. Qué fervor. La verdad es que aquí hay ya una identificación, un volcarse con la hermandad que raya en la entrega absoluta. El barrio está muy orgulloso con su cofradía y a fe que lo demuestra todos los años». Continuaba informando que era «sobre las tres cuando empezó a chispear. Al Cerro le cogió por la Puerta de Jerez, a San Esteban y San Benito a punto de salir y a Los Javieres con seis tramos del Cristo de las Almas ya en la calle.»

1. Martes Santo de 1994 (Hdad. El Cerro)

El Correo de Andalucía recogía de este modo los primeros instantes de desconcierto

«El cuerpo de nazarenos del Cerro, pese a todo, guarda la compostura y continua por San Gregorio. Los costaleros del Cristo del Desamparo se aprietan los machos y salen flechados hacia la Catedral, mientras la Virgen se queda ante el Rectorado de la Universidad sin llegar a entrar», nos recuerdan las páginas de El Correo, señalando que «empiezan a surgir los retrasos. Llegamos a las cuatro de la tarde con Los Estudiantes sin saber qué hacer, San Esteban esperando y Los Javieres haciendo regresar a Santa Marina a los nazarenos que ya estaban en la calle San Luis. La lluvia, aunque nunca torrencial, aparece y desaparece, hasta que cae un chaparrón algo más fuerte que obliga al palio de los Dolores del Cerro a ponerse el turbo y entrar en la Catedral”.

Por su parte, Javier Rubio indicaba en la páginas del desaparecido Diario 16 que “el Martes Santo comenzó a quebrarse por la mitad en el momento más crítico, minutos antes de la salida de los Javieres, San Esteban, Los Estudiantes y San Benito. Bien es verdad que la mañana había traído viento fresco y nubes plomizas de aspecto más feo que las del Lunes Santo.

Pero a las tres y cuarto de la tarde se desplomó el edificio concienzudamente elaborado en el programa de las procesiones del día. El Cerro se llevó la peor parte: los nazarenos del misterio se refugiaron a la carrera mientras el Cristo del Desamparo buscaba amparo bajo las naves catedralicias, tan poco acogedoras para las hermandades aún en días de lluvia. Los nazarenos de la Virgen ganaron como pudieron la lonja de la Universidad mientras la Virgen de los Dolores apretaba el paso tanto como apretaba el chubasco.

En diez minutos escasos ya había llovido todo lo que tenía que llover el Martes Santo. La Virgen del Cerro, preciosa con las justas orquídeas blancas, quedó frente por frente a la puerta de la Universidad sin la necesidad de pedir la entrada.

Casi al mismo tiempo, en una de las naves catedralicias, la plana mayor del Cerro da por concluida su arruinada estación de penitencia –una vez que ha logrado reunir a sus titulares en la Catedral a verlas venir- y decida volverse para el barrio…”

5. Martes Santo de 1994 (Hdad. El Cerro)

Así destacaba Diario 16 la extraordinaria compostura de nuestros hermanos nazarenos durante sus horas de refugio en la S.I. Catedral

Fue en definitiva, como indicaba José María Aguilar en ABC “una tarde de desconcierto, en un principio, y de reuniones de juntas de gobierno en cabildos extraordinarios para decidir si se salía o no» añadiendo que «si en la mañana del Lunes se produjo inquietud cierta a causa del cielo cubierto, inquietud luego despejada, el temor a la lluvia volvió a tomar cuerpo a primera hora de la tarde del Martes. Pero, a diferencia del día anterior, la lluvia sí hizo acto de presencia y, por ahí, comenzó a romperse el Martes Santo de 1994, que quedó deslucido. El Cerro se mojó cuando se acercaba hacia la Puerta y hubo de refugiar los pasos en la Catedral”. Allí permanecimos hasta que «hacia las cinco de la tarde, la Hermandad del Cerro del Águila (…) iniciaba el camino de regreso hacia el barrio, saliendo por la Puerta de San Miguel. La junta de gobierno consideró que, aún sin pasar por la carrera oficial, la Hermandad de los Dolores cumplió su estación de penitencia a la Catedral y decidió retornar al barrio por el itinerario más corto».

4. Martes Santo de 1994 (Hdad. El Cerro)

Nuestra Señora de los Dolores, a su paso por una abarrotada calle San Fernando en la tarde del Martes Santo ya de regreso a nuestra Parroquia , lugar en el que recibió una ofrenda floral de la Hermandad de Los Estudiantes

Un Martes Santo aquel de 1994 en el que, finalmente, la primera cofradía de aquel día marcado por la lluvia, San Esteban, entró en la Carrera Oficial a las siete de la tarde mientras que no realizaron estación de penitencia a la S.I. Catedral ni Los Javieres, que regresó al templo del que salía aquel año -Santa Marina- poco después de salir, ni Los Estudiantes que decidió no realizar su salida. Precisamente por dicha razón, una representación de la junta de gobierno de esta querida corporación pudo esperar a Nuestra Sagrada Titular en su regreso por la calle San Fernando para realizarle una emotiva ofrenda floral que aún guardamos en nuestro mejor recuerdo de aquella extraña jornada de nuestra historia como cofradía en la que, por primera vez, tuvimos que hacer frente a las inclemencias meteorológicas.

6. Martes Santo de 1994 (Hdad. El Cerro)

Las páginas de El Correo de Andalucía destacaban de esta forma el buen hacer de nuestra Cofradía ante las inclemencias meteorológicas vividas el Martes Santo de 1994